EL Asesinato de Juanita Rico Hernández, socialista Y Detención y juicio de Alfonso Merry del Val

Apreciados amigos y camaradas, dos aclaraciones:

1ª por tener que repasar dos largas listas de “represaliados” que me han enviado, el final de la Horda en Balaguer, se retrasara una semana más o menos.

2º Hace unos días comente un error de un gran amigo y camarada en el escrito sobre el asesinato de Juanita Rico y quede que si mi editor me lo permitía, pondría el Tema XXIII como lo tengo yo escrito, me ha dado autorización con la condición de que anuncie mi tercer libro en el cual se encuentra con otros  23 más y siete Anexos: “La Violencia del 10 de mayo de 1931 a 16 de febrero de 1939” Número registral 2/2019/1064 que se publicara este verano, por lo cual y como es un tema bastante largo, lo publicare en dos partes

                                                     Tema XXIII ®

                        EL Asesinato de Juanita Rico Hernández, socialista

                                                               Y

                            Detención y juicio de Alfonso Merry del Val


10 de junio de 1934

“Falange. Historia del fascismo español”            Stanley G. Payne     año 1965 página 50

“José Antonio la biografía no autorizada”           Cesar Vidal              año 1996  página 118

“José Antonio P. R. Retrato de un visionario”      J. Gil Pecharromán  año  1996 página 280

Stanley G. Payne

“…cuando un grupo de jóvenes socialistas que regresaban de la excursión descendían de un autobús, en un barrio oscuro de Madrid, un coche ocupado por pistoleros falangistas los esperaba. Los pistoleros no estaban seguros de que los jóvenes del autobús tuvieran algo que ver con el asesinato anterior, pero esto carecía de importancia. El coche pasó lentamente junto al grupo de jóvenes que se hallaban en la acera, regándolos de balas. Un muchacho y su hermana resultaron muertos y otros cuatro socialistas heridos. 

Mientras los pistoleros de la Falange actuaban, José Antonio asistía a un coktail en una casa en Chamartín…

Cesar Vidal

“Aquella misma tarde cuando un grupo de jóvenes socialistas descendía de un autocar al regreso de una excursión se encontró con varios falangistas que los estaban esperando en el interior de un auto y que abrieron fuego sobre ellos mientras se encontraban en la acera. Como resultado del atentado fueron muertos dos socialistas (una joven llamada Juanita Rico y su hermano) y cuatro resultaron heridos.

Los autores falangistas  han intentado justificar el acto terrorista señalando que, cuando se produjo la muerte de Cuellar, Juanita Rico había orinado sobre el cadáver. La verdad es que la “Falange de la Sangre” – los grupos de pistoleros falangistas encargados de las acciones violentas – que ataco a los jóvenes socialistas ni siquiera tenían seguridad de que eran los mismos que se habían enfrentado con Cuellar y los otros aquel mismo día. En aquellos momentos, José Antonio estaba asistiendo a un cóctel en una mansión en Chamartín”

Julio Gil Pecharromán

“Al anochecer, varios de los excursionistas socialistas, ya de regreso, descendían de un autobús en la calle Eloy Gonzalo. Entre ellos se encontraba la modista Juanita Rico, de veinte años, a quien alguno de los falangistas que acompañaban a Cuellar acusaba de haberse ensañado con el cadáver, orinando incluso sobre él. Les seguía a poca distancia un automóvil de color gris en el que según los testigos, viajaban cinco hombres y una mujer. Desde su interior se hizo fuego graneado de pistola.” 

 

Primero de todo una aclaración

Resulto muerta Juanita Rico Hernández, y heridos sus hermanos Ángel (que quedo inválido) y Lino, además resultaron heridas Juana Arroyo González y María Heredero.

Otra aclaración los que mataron a Cuellar pertenecían a las Juventudes Comunistas y los hermanos Ricos a las Juventudes Socialistas.

Historia y comentario

Juan Antonio Ansaldo Vejarano, ordeno la represión (1), se reúne con Manuel Groizar Montero (2) y Agustín Aznar Gerner (3), se toman las disposiciones oportunas y en la misma esquina de la calles Eloy Gonzalo y Cardenal Cisneros, se estaciona un coche esperando la llegada de los socialistas, que habían estado en el Pardo. En el interior del coche Juan Antonio Ansaldo Bejarano (4) y otros aguardan. (5) A las 20,15 horas, se acerca un grupo de socialista, y el coche da marcha atrás echándose sobre el grupo, dando lugar a que aquellos prorrumpieran en insultos contra el chofer y los ocupantes, desde el interior del coche se contesto con una descarga, de pistola normal, de pistola ametralladora, según otros.

Los proyectiles alcanzaron a Juanita Rico Hernández, soltera, de 20 años y profesión modista, con domicilio en calle Trafalgar número 35 1ª de Madrid, resulto herida con dos proyectiles de bala, según el parte médico “Herida penetrante de arma de fuego, sin orificio de salida en región lumbar derecha y otra en forma de sedal en lado izquierdo, muy grave”

Ángel Rico Hernández, hermano de la anterior de  25 años, herida por arma de fuego en “tercio medio muslo derecho de carácter grave”, soltero de oficio jornalero y mismo domicilio que su hermana

Lino Rico Hernández igualmente hermano de los anteriores, de 21 años, soltero, herida por arma de fuego en “región superior izquierda del tórax sin orificio de salida, otra en pierna izquierda y otra en el tercio medio”  de carácter gravísimo.

María Jiménez Arroyo, de 16 años, soltera, hija de Julián y Juana, con domicilio en calle Trafalgar número 36, bajos izquierda con herida contusa por arma de fuego de carácter leve.

María Heredero, transeúnte que pasaba por casualidad por el lugar.

                                                                    <<>>

Acto seguido el automóvil emprendió desenfrenada carrera. Era de color gris tipo moderno con capota de lona matricula 38 o 39.000.

Se encontraron en el lugar de los hechos siete casquillos del 7,65.

Fueron trasladados de primera intención a la Casa de Socorro, donde les atendieron los Doctores Crespi, Granados, Díaz Salazar, Núñez Juarros y Aroza  y ayudante señor Muñoz. Ordenando el traslado de Luis Rico dadas la gravedad de las heridas, al Equipo Quirúrgico del Centro en donde fue atendido por el Doctor Valdovinos y su ayudante señor Lagunar.

Intervino el Juzgado de Guardia número 20, con el Juez Ismael Rodríguez Solano, oficial señor Alemany, alguacil señor Rubio y fiscal señor Robles. (6)

Notas:

  • “José Antonio Biografía Apasionada” de Felipe Ximénez de Sandoval, 8ª edición pagina. 208. “Según Ramiro Fernández Cuesta “La orden la dio Juan Antonio Ansaldo, que fue quien me lo refirió, y decidieron tomar represalias…” 
  • “José Antonio ese…” pagina. 167 “Juan Antonio Ansaldo y Groizard, Jefes de las Milicias, se encargan de las represalias.”
  • “La Rebelión de los…”pagina. 109 “Agustín Aznar alma de las Milicias madrileñas desde el asalto a “San Carlos” tomo las primeras disposiciones.”
  • “Memorias políticas” de Eugenio Vegas Latapie, Editorial Planeta, 1ª Edición,pagina. 203: “… Salió él con algunos otros en un coche y abrieron fuego contra el primer grupo de “chiribis” que se encontraron.” (El propio Ansaldo dice el autor se lo confirmó)
  • “La Rebelión de lo…” pagina. 109 “Protagonistas decisivos de aquella jornada fueron dos ejemplares camaradas del S.E.U., Guitarte y Aguilar (Luis Aguilar Salgueiro)

 “Mundo Obrero” acuso gratuitamente a otro estudiante falangista Alberto Ruiz Gallardón.”   

Frente a Frente” 2ª Edición de José María Mancisidor, Editorial Almena  pagina. 74. En el juicio a José Antonio uno de los jurados le pregunta: – Jurado –  ¿Usted ignora los individuos que atentaron contra Juanita Rico? (Contesta) José Antonio: Los conozco. Conozco los que fueron facilitados por un confidente del periódico “Mundo Obrero”, como en todas partes hay traidores, pone unos nombres y esos nombres son distintos de los que publica “Mundo Obrero”. Esto es lo grave: Que “Mundo Obrero” encontró más periodístico y sensacional dar ciertos nombres.”

Como comentario añadiremos lo escrito por Giménez Caballero “Memorias de un dictador” Editorial Planeta, 1ª Edición, página 74 … nos reunimos en la calle Marqués de Riscal, José Antonio; Julio Ruiz de Alda; Ledesma Ramos; Mateos; – un obrero que estaba con nosotros -, Merry del Val y alguien más que no recuerdo. Y sorteamos sobre una pistola que se puso en la mesa. Y al que le tocara debía salir a la calle y dispararla sobre el primer chiribi que encontrara. Por fortuna no me toco a mí. Entonces insinúe: “Pero, ¿Así en frió? ¿Cómo ellos sin combate alguno? Todos comprendieron y se desistió de las represalias.” El que esto escribe, Ernesto Giménez Caballero, poca actividad falangista tenia y sí notable afán de figurar y actuar por cuenta propia. Esto lo escribe en 1979, y la represalia existió por hombres de la milicia, de los cuales ninguno consta en esta reunión, exceptuando a Merry del Val.

  • “El Sol” 12/6/34 página 1   “Diario de Barcelona” 11/6/34; “ABC” 12/6/34 páginas 5 y 18; “La Vanguardia” 12/6/34 página 23; “José Antonio Biografía…” pagina. 207; “La Rebelión de los…” página. 108; “Ahora”. – 12/6/34 pagina. 7 y “ABC” 12/6/34 pagina. 5 y 15.

                                                                     <<>>      

                               Detención de Alfonso Merry del Val y Azóla

El 12 de junio es detenido Alfonso Merry del Val (1), acusado de ser el propietario del auto empleado en el suceso de la calle Eloy González.

Se hizo un reconocimiento del vehículo y se observo el impacto de dos balazos cuyos disparos según parece fueron hechos desde el interior del vehículo, habiendo quedado una de las balas incrustada en la carrocería por tropezar con un hierro.

Presentado el coche a los testigos, estos declararon “Que el automóvil del señor Merry del Val es por completo distinto al que sirvió a los agresores.” “ABC”“declararon unánimemente que el coche del señor Del Val no se parecía absolutamente en nada al que se buscaba.”“Ahora”

No obstante por no justificar la causa de los impactos que hay en el vehículo, fue trasladado a la cárcel.

Al día (2) siguiente en el Palacio de Justicia se constituyo a las 23 horas, el Juzgado número 20 compuesto por el Juez don  Ismael Rodríguez Solano, secretario Ricardo Alemany, Fiscales señores Robles y Medina (3) para continuar las diligencias de los sucesos de la calle Eloy González, esquina a Cardenal Cisneros.

El Juzgado que se había trasladado anteriormente al Equipo Quirúrgico con el detenido Alfonso Merry del Val,  para ver si alguno de los heridos lo reconocía como agresor, realizo la diligencia sin resultado.

Luego en el juzgado se realizo otro reconocimiento en rueda de presos, que tampoco dio resultado, después se mostró a los testigos el coche M- 48.837 semejante al que emplearon los agresores, propiedad de un abogado empleado en el ministerio de Trabajo, no fue reconocido.

A las 0,30 horas del día 14 de junio, el Juzgado, los testigos y el señor Merry del Val, que conducía su coche V. 12.220, se trasladaron al lugar del proceso para proceder a la reconstitución de los hechos.

La diligencia duro hasta las 2,30 horas, Los testigos revisaron minuciosamente el coche sin ponerse de acuerdo. También por orden del Juez el señor Merry del Val condujo el coche a toda velocidad por la calle Cardenal Cisneros, por sí alguno de los testigos, que vio huir el coche lo reconocía, sin resultado.

A pesar del resultado negativo de todas las diligencias el Juez ordeno el ingreso como detenido e incomunicado en el calabozo del Juzgado, por no justificar el origen de los impactos encontrados en su coche

Uno de los testigos don. Alfredo Herrero, alego encontrarse enfermo para no asistir a la cita del juzgado, siendo necesario, que varios agentes y un medico de la Casa de Socorro de Chamberí se trasladarán a su domicilio, certificando su buen estado de salud para acudir a las diligencias.

Al día siguiente siguen las diligencias A las diez de la mañana desfilan ante el Juez los testigos que habían sido citados, la actuación duro hasta las dos y media de la tarde.

Después de diversas averiguaciones sobre los lugares donde estuvo el coche el sábado y el domingo, se le pregunto al señor Merry del Val sobre si llevaba boina o sombrero, contestando este “que suele usar una boina, aunque también llevaba el sombrero dentro del vehículo”. Este punto coincide con lo manifestado por un testigo, que cree que el conductor “llevaba boina”.

El Juez después de escuchar todas las declaraciones, decreta la prisión del señor Merry del Val. 

Nuevos testigos son llamados por el juez a declarar durante los días siguiente “… entre ellos un chapista que presencio el suceso, y el cual facilitó informes concretos de la forma en que aquel se desarrollo y de las características del coche desde el que se hicieron los disparos.”

El día 17 se anuncia el procesamiento y prisión incondicional contra Alfonso Merry del Val.

Nota

(1) “El Sol” 13/6/34 página 4, 14/6/34, página 4, 15/6/34 página 4,  16/6/34 página 4, 17/6/34 página 4; “Diario de Barcelona” 14/6/34, 19/6/34; “La Vanguardia” 14/6/34 página 23;  “Ahora” 13/6/34 página 6 y 15/6/34 página 18; “ABC” 13/6/34  página 45 y 14/6/34 página 37

(2) “Ahora” 14/6/34; “ABC” 14/6/34 página 37,  16/6/34 página 30 y 17/6/34 página 31; “El Sol” 14/6/34, página 4

(3) “ABC” dice “fiscales señores Robles y Medina”, “Ahora” dice “fiscal señor Robles” y “El Sol” “oficiales Robles y Medina” Líneas más abajo “fiscal señor Robles. Igualmente este diario da el segundo apellido del Juez como Solano

Fallece Juana Hernández Rico

El 21 de junio fallece en el Equipo Quirúrgico, la joven Juana Hernández Rico, celebrándose su entierro el día 23, con una gran asistencia de público, dirigiéndoles la palabra en nombre del Partido Socialista D. Wenceslao Carrillo 

Nota

(1) “ABC” 22/6/34 página 16; “El Sol” 22/6/34 página 10; “La Vanguardia” 24/6/34  página 24; “Ahora” 22/6/34 página 4 y 24/6/34 páginas 3 y 4

Mientras siguen las diligencias encaminadas a demostrar la participación de Merry del Val en el atentado:

Informe de los peritos armeros

“Su informe referente a las diligencias efectuadas en Carabanchel, con el auto propiedad de don Alfonso Merry del Val”

“Se sabe que en dicho informe se admite la hipótesis de que los disparos que presenta la portezuela del coche pudieran ser hechos desde fuera y no desde el interior. Para ello se basan en las diligencias de reconstrucción del hecho y a que se hicieron los disparos en la dirección que aparecen los impactos y las trayectorias de las balas dando, como resultado que pudieron ser disparados desde fuera y entrasen por la ventanilla derecha que se hallaba abierta, incrustándose en la puerta izquierda.

En el informe se acompaña el croquis de la diligencia en el que pueden apreciarse la trayectoria de las balas.

Otro punto interesante es el calibre de las balas comparado con el de los que causaron las heridas a los hermanos Rico. Según el informe los impactos que tiene el coche corresponden a balas del calibre 9 corto que es la bala hallada en el fondo de la portezuela y las heridas de las víctimas, según certificados médicos, así como los casquillos encontrados en el lugar del suceso y que figuran en el sumario, pertenecen al calibre 7,65.

El Juzgado continua trabajando activamente para lograr el esclarecimiento de lo ocurrido.”

Nota:

 (1) “La Vanguardia” 24/6/34 página 24 y “Ahora” 24/6/34 páginas 3 y 4

El Juicio

Madrid 18 de agosto de 1934 (1)      

A las 10,30 horas en el Salón de actos de la cárcel Modelo, se constituye el Tribunal de Urgencia de la Sala de Vacaciones de la Audiencia con objeto de juzgar al único procesado por los hechos ocurridos el 10 de junio pasado, en el que resulto muerta Juana Rico y heridos sus hermanos Ángel y Lino. El procesado Alfonso Merry del Val y Alzola se le acusa de un delito de asesinato y de dos de asesinato frustrado.

Forma el Tribunal

Presidente don Mariano Rodríguez

Fiscal     señor Robles

Defensor   señor Colom y Cardany

Acusador privado señor Jiménez Huerta

El fiscal relata los hechos y solicita 30 años por el delito de asesinato consumado y 15 años por cada uno de los otros dos delitos de asesinato frustrado, una indemnización de 50.000 pesetas por la muerte de Juana Rico, de 25.000 pesetas a Lino (con inutilidad permanente para su trabajo por tener abolidos los movimientos flexores y extensores del píe izquierdo) y 500 pesetas a Ángel.

La acusación privada pide respectivamente 17 años 4 meses y un día y 10 años y un día y la indemnización de 50.000 pesetas, 30.000, y 5.000, además una de 250 pesetas para la lesionada María Jimeno.

El defensor niega los hechos y requiere la absolución.

Nota:

(1) “ABC” 18/8/34 página 35

Informe sobre el juicio del diario “ABC” día 20 de agosto de 1934 edición tarde página 21- 26

En primer lugar declara el procesado, Merry del Val, diciendo:

“No pertenecer a ningún  partido político y que no tiene la más mínima relación con elementos extremistas ni de izquierda ni de la derecha.”

Que “… salió del garaje entre las diez u once de la mañana, y conduciendo el coche se dirigió por la carretera de la Ciudad Universitaria. Paró en un bar cercano a dicho punto y tomo después el camino de la Dehesa de la Villa, donde estuvo realizando pruebas del auto, hasta cerca de las dos. Después se dirigió a Madrid llegó hasta Recoletos y se dispuso a almorzar en un café de dicho paseo, en compañía del capitán señor Morenes. Allí oyó comentar a una persona lo ocurrido aquélla misma mañana…”

“A poco salió con el capitán Morenes, al que dejo en la Gran Peña. Nadie en ese tiempo utilizó el coche. Regreso de nuevo a la carretera de La Coruña y se encamino hasta Villalba, para volver a Madrid por la Gran Vía, Alcalá y O´Donell… Allí se le paró éste… marcho en busca de un mecánico. Eran las siete de la tarde poco más. Volvió con el mecánico al indicado sitio, y observó un desperfecto en la ventana izquierda, que corresponde al puesto de la dirección. Pensó que, sin duda habrían pretendido entrar violentamente en él. Comprobó que nada faltaba, y se trasladaron al garaje…

Preguntado por el fiscal:

“No conoce la calle Cardenal Cisneros, ni sabe donde está situada. Ni se estaciono en ella, ni disparo sobre nadie”  

A preguntas del acusador privado:

 “…declara que conoce poco a don José Antonio Primo de Rivera, y a su hermano D. Miguel; y que a las señoritas de este apellido hace más de un año que no las ve.

Refiere que no comentó con el guarda ni con el encargado del garaje los desperfectos del coche, Suele llevar una boina pequeña en el automóvil, que la utiliza escasas veces. El día del suceso la llevaba.

– ¿No le extraño por las referencias de Prensa que las características del coche actor fueren coincidentes con las del suyo?

– No por la sencilla razón de que no existían tales coincidencias.

El abogado defensor le pregunta, sobre el coche y la frecuencia de que sufran desperfectos los coches que se dejaban momentáneamente abandonados, contestándole afirmativamente y diciendo que después de cerrar el coche se fue a cenar a casa de sus hermanos.

“Requerido de nuevo por el fiscal, relata que no dejo a nadie el coche, ni abandono éste, salvo la hora de la calle O´Donell, y que luego, pasado el domingo, ya no lo utilizo…

Pregunta el Presidente:

– Desde que dejo el coche en la calle O´Donell, hasta que volvió a él con el mecánico. ¿Qué tiempo transcurrió aproximadamente?   

– Una hora poco más o menos.

– ¿Qué tiempo invirtió el mecánico en su trabajo?

– Otra hora.

– ¿En qué lugar estaba el coche?

– Esquina a la calle Fuente del Berro

A continuación declara Lino Rico:

Pregunta el fiscal:

– ¿Qué hizo el día de autos?

– Pase la mañana en la Fuente de los Tunos, del camino del Pardo. No se entero del encuentro entre fascistas y comunistas. No advirtió en la calle Eloy González, antes de la agresión, la presencia del automóvil del señor Merry del Val. Los que ocupaban el coche dispararon a la voz de “Ahora”

– Fue su agresor ese señor

– No lo puedo precisar

– ¿Quiénes ocupaban el coche?

– Seis individuos. Vio disparar a tres, dos por las ventanillas y uno por la parte trasera. No pudo retener el aspecto del coche, aunque del procesado se le parece.

El defensor recuerda que, en rueda de presos, todos le parecieron al testigo el autor de la agresión. Y pregunta: “Si no eran ustedes conocidos dentro de la organización socialista, ¿por qué le eligieron como víctimas de la agresión?”

– Quizás porque yo llevaba al cuello un pañuelo rojo.”

Se retira y pasa a declarar su hermano Ángel:

“Dice que tiene la seguridad de que el que está en el banquillo es el autor de los disparos

Fiscal.- ¿No recuerda usted haber dicho en todas sus declaraciones anteriores que no podía reconocer ni el coche ni sus ocupantes?

– No recuerdo.

  •  

Fiscal.- Pues lo ha dicho usted, y consta en el sumario. ¿No recuerda que en reconocimiento de rueda de presos no reconoció usted a nadie en ningún momento? Pues ese señor –por el procesado- estaba allí. Me interesa hacer constar la contradicción.

Efectivamente, el fiscal lee la declaración del testigo en la que afirmó no reconocer a nadie.

A preguntas de la defensa, niega que su hermano llevara el día de autos un pañuelo rojo al cuello.

Agrega que dispararon desde dentro del coche, y, sin embargo en el sumario, como le hace observar el señor Colom Cardany, asegura que no puede precisar si los disparos les fueron hechos desde dentro o desde fuera del vehículo.

Defensa.- ¿Me permite la presidencia que el procesado se ponga en pie?

Presidente.- Póngase de pie el procesado.

Defensa.- ¿Recuerda el testigo haberlo visto en la rueda de presos?

Testigo.- No recuerdo.”

Otros testigos:

Luis Fernández Muñoz

“Vigilante del Monte de Piedad.

Oyó unos disparos y vio alejarse, rápido un coche gris, alargado, de capota fija, y un 49.000 de matrícula. Este extremo, que figuró en su declaración primera, no puede ahora precisarlo.”

Nicolás de la Montaña

Chofer de profesión.

Su declaración es vacilante y contradictoria. Dice que no se puede confundir el coche del señor Merry del Val con un Singer o un Standard, pero resulta que en sus primeras declaraciones afirmo que el coche que huyó pertenecía a una de estas dos marcas. Después dice que el coche era más bombeado y oscuro que el del procesado.”

Miguel Senosiaín

“Sus declaraciones carecen de interés.

El presidente suspende la vista a las dos de la tarde.”

Sesión de la tarde

Continúan los testigos:

Concepción Sepilen

“Pasaba por el lugar del suceso. Afirma que se hallaba en la parte opuesta del coche a la que se hallaban las dos manos que ella vio disparar.

Fiscal.- ¿Oyó usted decir: “Ahora”?

– No lo oí.

Fiscal.- ¿Cuántas personas iban en el coche?

– Cinco. Era oscurecido.

Fiscal.- ¿Quién disparó y por donde?

– Por detrás del cuerpo del que conducía y a espaldas mías. Los dos primeros disparos creí que eran explosiones de neumáticos, pero al tercero vi caer a la muchacha.

Fiscal.- La luz que había en el lugar del suceso, ¿le permitió ver la escena completamente?

– Vi la parte delantera del coche pero no vi lo que pasaba en la parte trasera.

Fiscal.- ¿Se trataba del coche del señor Merry del Val?

– Aquél me pareció algo más largo.

Fiscal.- ¿Se fijo en la matricula?

– No.

Fiscal.- ¿no se fijo en el tipo de los ocupantes?

– El conductor era más claro de color que el agresor a quien vi disparar.

Acusador.- ¿Reconoció usted al acusado el día en que fue detenido?

– No le había visto antes nunca y no pude, por tanto reconocerle.

Defensor.- Esa noche iba usted acompañada de don Alfredo Herrero. Al otro lado del coche estaban los hermanos Rico. Dijo que el coche era gris borroso, de seis asientos y en buen estado. ¿Qué dice ahora?

– Yo vi cinco asientos ocupados y deduje que había seis.

Defensor.- ¿Quiere usted decir si sabe cómo estaban distribuidos en el interior del coche estas cinco personas?

– Al fondo, dos señoras, y un hombre delante. Y otro en medio.

  •  

Defensor.- ¿En un asiento intermedio?

– Si, pero quizá no me he explicado bien. (Repite la forma cómo advirtió ocupados los asientos sin que quede aclarado.)

El defensor insiste en que conviene que quede bien determinado este punto.

Defensor.- Dice la testigo que vio disparar a la persona que estaba sentada al lado del conductor. La dirección ¿estaba a la derecha o a la izquierda?

– A la mano izquierda.

Defensor.- Y el que disparo ¿lo hizo sobre el lado derecho o sea sobre la sastrería?

– En efecto.

Defensor.- ¿Conducía el coche el procesado la noche de la reconstitución del crimen?

La testigo vacila y se confunde, creyendo que le preguntan por el día de autos.

El presidente aclara la pregunta y la repite “¿Vio –dice- que llevara el coche el procesado el día de la reconstitución del suceso?”

– Sí; lo conducía este señor.

Defensor.- Ya esta contestada la pregunta ¿Le recordó este señor a alguien de los que intervinieron en el suceso?

– No.

 Defensor.- La testigo dijo que le recordaba al que iba al lado del volante.

– En efecto; eso, sí.

Presidente.- El señor que ocupaba el lugar intermedio, ¿iba a la espalda del chofer?

– Sí, señor.”

Dolores Chafino Zapata

“Iba por la calle Eloy Gonzalo, en unión de su novio.

Fiscal.- ¿Qué vio la testigo?

– Que disparaban desde un auto y que caían heridos. Estaba delante del coche, atravesando la calle.

No añade nada de particular.”

María Casado Calleja

Es una joven de dieciocho años, que no podría reconocer a los ocupantes del coche.

Dice que le parece que la capota del coche desde el que se disparo era más pequeña que el del señor Merry del Val.

Acusador.- En lo demás, ¿el coche era idéntico?

– Por detrás parecía el mismo, pero no lo puedo asegurar.

Defensor.- ¿Dónde vive la testigo?

– En Álvarez de Castro

Defensor.- ¿Va con frecuencia a la calle Trafalgar, 35?

– No.

Defensa.- ¿Conoce a un zapatero llamado Casado que vive allí?

– Sí.

Defensa.- ¿Y es pariente suyo?

– No.

Defensa.- ¿Trabaja para la sastrería de la calle Eloy Gonzalo?

– Sí,

Defensa.- ¿Y por eso iba allí con frecuencia?

– Sí.

Defensa.- Y en la casa del señor Casado, ¿viven los hermanos Rico?

– Sí, señor.

  •  

Defensa.- ¿No dijo que el coche desde el que se disparó era diferente al que vio después en el garaje?

– Era diferente.

Defensa.- Y ahora, ¿no dice que por detrás los dos coches eran parecidos? Que se lea la declaración. (Se lee y aparece la contradicción.)”

Amparo Rodríguez

“Dueña de la sastrería de la calle Eloy González.

A preguntas del fiscal, dice que estaba en un cuarto y oyó los disparos; se asomo a una ventana, pero al comprender que eran tiros retrocedió al interior para ocultar a sus hijos. Describe el número de impactos que quedaron en la tienda.”

Celestino González

“Es guarda de noche del garaje de la calle de Núñez de Balboa, en que encerraba el coche el señor Merry del Val.

Fiscal.- ¿Falto algún día el coche del garaje?

– Creo que no.

Fiscal.- ¿Lo saco el señor Merry del Val el domingo 10 de junio?

– Algunos domingos lo sacaba temprano, pero ese domingo, a primera hora, no lo puedo precisar. Yo ceso a las ocho de la mañana.

Fiscal.- Usted dijo que la noche anterior entró el coche a las diez menos cinco.

– Yo no dije eso. Dije solamente que a las diez ya estaba allí.

Fiscal.- Cuando el señor Merry del Val entro con el coche ¿hablo con usted?

– No hablamos para nada.

Fiscal.- ¿Anduvo alguien con el coche?

– Nadie.

Fiscal.- Cuando lavó usted el coche en la noche del lunes al martes, ¿qué observo?

– Que estaba rota la luna y tenía un agujero en el techo como si se hubiera escapado un destornillador, trabajando en el coche con esta herramienta. Fue un compañero de trabajo quien observo al día siguiente que aquello parecía la huella de una bala. Nada dije al dueño del garaje.

Fiscal.- ¿No estaba vigilado el garaje con motivo de una huelga?

– Sí. Había siempre una pareja de guardia de Seguridad.

Fiscal.- Cuando el señor Merry del Val dejó el coche en el garaje ¿iba con boina? ¿Qué traje llevaba?

– No me fije.

Acusador.- ¿Introducía su coche siempre el señor Merry del Val?

– Sí.

Acusador.- ¿Salió el señor Merry al día siguiente del suceso?

– Ya he dicho que no lo sé.

Defensor.- La nave del garaje ¿es larga?

– Muy larga.

Defensor.- Y la jaula del coche del señor Merry del Val. ¿Dónde está?

– Es la tercera según se entra. Yo estaba al fondo.

Defensor.- ¿Está seguro que no dijo que el coche entro a las diez menos cinco?

– Segurísimo.

Defensa.- ¿Sabia el señor Merry que el garaje estaba vigilado? ¿Dónde estaban de ordinario los guardias?

– No sé sí lo sabía. Los guardias estaban unas veces dentro y otras en la calle.

(El presidente suspende unos minutos la vista para dar un descanso a la Sala y al público. Poco después se reanuda el desfile de testigos.)

Declaran los guardia que prestaban servicio en el garaje, con motivo de la huelga.”

Román Aiza Vargas Machuca, barón de Tormoye

“Fiscal.- ¿Usted es amigo del señor Merry del Val?

– Sí.

Fiscal.- ¿Proporciono usted un mecánico al señor Merry del Val?

– Sí, señor.

¿Cuánto tiempo duró la visita que le hizo el señor Merry para pedir el mecánico?

– Unos veinte minutos.”

Francisco Campos

Es el mecánico que fue proporcionado por el anterior testigo.

Fiscal.- Además de arreglar el motor, ¿miró usted el interior del coche?

– No. Lo puse al lado de un farol, pero no me fije en los cristales. Acompañe al señor Merry del Val después hasta la calle Diego de León, pero no me fije en el interior.

Fiscal.- ¿Qué tiempo tardó en la reparación?

– Desde las ocho y cuarto hasta poco después de las nueve de la noche.

Defensa.- ¿A qué hora se separo usted del señor Merry del Val?

– A las nueve y cuarto o nueve y media.”

Diego González Ubieta

“Es amigo del Merry y declara que estuvo tomando café, en el café Recoletos con el señor Merry del Val, mientras este almorzaba a las dos de la tarde del día de autos.”

Juan Sánchez

“Sirviente de don Pablo Merry del Val, hermano del procesado.

Sirvió la comida a las diez menos veinte al procesado, que la noche de autos cenó con sus hermanos.”

Barón Jaime de Borchgrave

Hijo del ex embajador de Bélgica y representante de la marca del coche alemán en España.

Acusador.- ¿Cuándo adquirió el coche el señor Merry del Val?

– No me lo compro a mí, sino a la casa de Barcelona, que depende directamente de la fábrica alemana.

Fiscal.- El señor Merry ¿pidió el sábado el coche cuando lo llevo a reparar?

– Me dijo que lo quería tener útil para utilizarlo los días festivos en general.

Acusador.- ¿Cuántos coches de esta marca habrá en España?

– Vendidos por mí tres.

Acusador.- ¿Se distingue el coche del señor Merry de otros de la misma marca?

– Son iguales podrán ser de distinto color.

A preguntas del acusador describe el testigo los coches de la marca que existen en España y que él conoce. Añade que el hecho de llevar dos pilotos no es característico de este coche, pues muchos otros los llevaban.

Defensa.- ¿Hay otros coches que lleven dos pilotos?

– Todos los alemanes y la mayoría de los americanos.

Defensa.- ¿Qué defecto tiene el coche del señor Merry?

– Radiador insuficiente, por lo cual este detalle lo ha modificado la fabrica.

Defensa.- ¿Se parece el Audi a otros coches?

– Al Singer, al Opel, al Ardita Fiat, algún Renault y otros más”.

Evaristo Santillana

“No dice nada de interés”

Capitán Luis Morenes Carvajal

Es amigo del procesado.

Fiscal.- ¿Comió usted con el señor Merry del Val el día de los sucesos del Pardo?

– Sí, señor.

Fiscal.- ¿Se hablo durante la comida de lo ocurrido?

– No, señor.

Fiscal.- Entonces al declarar lo contrario el procesado ¿miente?

El defensor protesta de esta frase, y el presidente hace ver al fiscal que no se puede exigir tal afirmación.

– Nada puedo afirmar.

Fiscal.- ¿Llevaba boina el señor Merry del Val?

– Creo que sí, pero no lo puedo recordar.

Acusador.- Ha declarado en el sumario que sí.

(Hay gritos y protestas, y el presidente impone orden. Se lee la declaración sumarial del testigo, y, en efecto, no aparece que afirmara que llevaba boina, pues solo dijo que solía llevarla cuando conducía; pero el día que comió en su compañía iba a pelo.)

Declaración de peritos

Declaran los médicos señores Torres Fraguas y Martín que asistieron a los heridos e informan acerca de la gravedad de las lesiones. Afirman que los hermanos Rico fueron heridos por la espalda.

A continuación desfilan seis peritos armeros. Dos de ellos afirman que los disparos fueron hechos desde dentro del coche.

Acusador.- ¿Desde donde fueron hechos los disparos?

– Desde los asientos de detrás. 

Defensa.- ¿De qué calibre eran los disparos?

– De dos clases: de nueve y de 7,65 milímetros.

Defensa.- ¿Atravesó el proyectil que dio en la portezuela la chapa del coche?

– La abollo pero no la atravesó.

Defensa.- ¿Es posible esto, disparando desde dentro del coche?

– Es posible.

Defensa.- ¿No debió chamuscarse el paño de la carrocería?

– Según la distancia.

Defensa.- ¿A qué distancia llega el fogonazo de un arma del 9?

– A cuatro o cinco centímetros.

Defensa.- ¿Puede afirmar eso rotundamente el testigo, en conciencia?

– Depende de la carga de pólvora.

Los otros tres peritos admiten la posibilidad de que los disparos fueran hechos desde fuera.

Defensa.- La bala que da sobre un plano inclinado ¿sigue su dirección?

– Se desvía. Al dar la bala en la chapa del coche, es posible que la desviara hacia arriba y rompiera el cristal.

– En las pistolas 25 centímetros; en el máuser, a 50.

Fiscal.- Concretemos. El coche presenta dos impactos, que corresponden a dos disparos, uno de ellos de 9 cortó. El otro no se puede apreciar, ¿no es cierto?

– Exacto.  

Fiscal.- Si los disparos fueron hechos desde fuera del coche, es lógico que debieron hacerse desde el lado derecho, y estando bajos los cristales de ese mismo lado. Así, pues, hay que admitir que la huella del cristal del lado izquierdo demuestra que éste estaba bajado, pues de lo contrario al ser desviada la bala, no hubiera podido alcanzar la altura del cristal.

La pregunta del fiscal tiende a probar que los disparos fueron hechos desde el interior. En resumen, deduce que pudieron hacerse los disparos desde fuera, pero lo más lógico es que se hicieran desde dentro.

Acusador.- ¿Es racionalmente posible que el disparo se hiciera desde fuera?

– Lo es.

Fiscal.- ¿No recuerda los peritos haber visto la madera chamuscada?

Los peritos declarantes no recuerdan haber hecho tal manifestación.

Comparecen tres ingenieros industriales, los señores Samper, Ortega y Rodríguez Luna.

Acusador.- ¿Han reconocido los peritos el coche?

– Sí.

Acusador.- ¿En la situación en que se encuentra el coche?, ¿es posible que preste servicio un día entero?

– Puede ser. El recalentamiento del motor puede depender de distintas causas.

El defensor hace una serie de preguntas a los peritos para deducir si el coche después de la avería del “delco”, pudo hacer un largo recorrido.

El fiscal pregunta al procesado lo que dijo el mecánico que tenía el coche al ocurrir la avería en la calle O´Donell.

Procesado.- Que se habían pegado los platinos.

Fiscal.- ¿Puede arreglarse fácilmente esta avería?

Peritos.- Sí, señor: y, después, puede seguir el coche, pero depende de cómo se haya hecho el arreglo.

Se suspende la vista hasta la mañana de hoy, a las diez de la misma…

19 de agosto de 1934

Madrid

A las 10 horas de la mañana se reanuda la sesión prestando en primer lugar declaración, los peritos cerrajeros, “para informar sobre la posibilidad de que la matrícula del coche del señor Merry del Val hubiera sido remplazada por otra.

Unos peritos admitieron la creencia de que dos tornillos habían podido ser removidos, y otros declararon que ninguno de los tornillos había sido tocado. Además para sustituir la matricula había que cortar y volver a empalmar el cable del piloto, el cual parece intacto.

Declararon otros testigos entre ellos don José Antonio Primo de Rivera, cuyas manifestaciones no ofrecieron ningún dato de interés capital.

A las once y media el fiscal señor Robles dio comienzo a su informe. Después de exponer que su convencimiento obedecía a un estudio del sumario y la prueba del juicio, manifestó que el procesado había venido despistando a la justicia con la ocultación del uso que hizo del coche durante la noche de los sucesos de la calle Eloy Gonzalo. Ahora bien, su consecuencia le obliga a preguntar a la Sala con qué criterio se puede culpar al acusado como autor de los hechos, o a lo menos de su participación al acompañar en el coche a los autores del horrendo asesinato. Nada hay en concreto en que basarse para encarecer que Merry del Val procediese como autor del delito.

Se sabe no obstante, que en la calle Eloy Gonzalo se cometió una agresión desde un coche que ofrece las características del que es propiedad del procesado, el cual encontró éste abandonado, con dos impactos, en la calle O´Donell

Las declaraciones de los numerosos testigos tampoco han probado de modo fehaciente que Merry del Val ocupara su automóvil en el momento de la agresión, aun en él supuesto que ésta se hubiera realizado desde el interior de aquel. Únicamente un testigo lo acusa concretamente: Ángel Rico, herido en la agresión, y que es un testigo que tiene la inmensa desgracia de ser un impostor. En el juicio oral afirma que el procesado guiaba el automóvil. Ningún otro testigo lanza esta manifestación rotunda.

Pasa el fiscal a examinar las declaraciones de varios testigos, y admite la posibilidad de que la agresión se realizara desde el coche, pues, aunque falta la certidumbre, la mayoría de aquellos coinciden en que eran muy parecidos. Además, es un hecho que los impactos que presenta el coche son del calibre de los casquillos recogidos en el lugar del suceso.

Hay que deducir, pues, que Merry del Val es conocedor de detalles muy interesantes para el sumario y que no aporta. No comprende cómo el procesado no se dio cuenta de que los desperfectos que descubrió en la calle O´Donell eran huellas de disparos.

El procesado cree que estos disparos debieron hacerse mientras dejo el coche abandonado en la calle O´Donell para ir en busca de un mecánico. Esto no es presumible, pues en dicha calle hay mucha vigilancia por residir un conocido político, y los disparos hubiera llamado la atención. Nadie los oyó.

Señala la contradicción contra la afirmación del procesado, de que entró en la calle de Núñez de Balboa, donde ésta él garaje, por la de María de Molina, y la del guarda del garaje y guardias de Seguridad, que afirman llegó por la calle Velázquez.

Recoge la afirmación de los testigos, que afirman que el auto arrancó en la calle Eloy Gonzalo muy despacio para relacionarlas con el deficiente funcionamiento del coche del procesado.

Pero hay que reconocer que todo esto es dudoso. También lo es la numeración de la matricula. Tres testigos dicen que el coche en que huían era un 48.000 o un 49.000 y el del señor Merry del Val es un 12.000. Los peritos no creen que la matricula fuera sustituida; pero admiten la posibilidad de que fuera recubierta con otra numeración.

No admite la especie de que el crimen se cometiera de rechazo por los sucesos acaecidos por la mañana en el camino del Pardo. Precisamente –dice- me vi honrado con la designación para informar en el juzgado del Escorial con aquél motivo. Por los alrededores del lugar de dicho suceso, desfilaron aquel día más de dos mil elementos uniformados, pertenecientes a partidos de izquierdas. ¿Cómo era posible determinar que entre los que tomaron parte en la agresión a los fascistas, estuviesen los hermanos Rico? Además, ninguno de éstos figura como elemento destacado en el partido de izquierda. Por lo tanto hay que descartar la posibilidad que la agresión a los hermanos citados se llevase a cabo con idea de una venganza personal. Ahora bien: discurriendo normalmente, todo ello nos  hace suponer que el atentado, al cometerse, lo fue por ideas políticas. (En este momento se suspende la sesión por unos minutos, para descanso de la Sala).

Hace otras consideraciones para dudar que existiera la premeditación y examina todo lo referente a los impactos, calibres de los proyectiles, manos que dispararon – quedo probado que fueron varias- para deducir el convencimiento de que se empleó el coche del procesado, pero para rechazar la imputación de que éste fue quien disparo.

Quita valor a la declaración en el juicio de Ángel Rico, el cual, al afirmar que vio al procesado al volante del coche, mintió descaradamente. En cambio su hermana la infeliz Juanita, dijo que el agresor (no el conductor) tenía unas señas personales que son las del procesado.

Alude a una información oída por el informante al procesado, el cual dijo: “Si yo estoy comprometido, ¿para qué comprometer a otras personas?”

Todo lo expuesto le da al fiscal el convencimiento, aunque no exista prueba absoluta, de que Merry del Val es culpable, y yo –dice- le acusó, no por un sentimiento populachero, sino en cumplimiento de mi deber y de mi conciencia, pues tengo la tranquilidad de que nunca como ahora he servido a la justicia.

Terminado el informe se suspende la sesión matinal.

Continuara

                                   

Muerte de Jesús Hernández Rodríguez Y “Falange de la Sangre”


 Estudio crítico al libro “Contrarrevolucionarios” de D. Eduardo González Calleja.
              <<>>
Error en la explicación de la muerte de Jesús Hernández y confusión en la página de “La Nación” señalada por el historiador.  Página 262 del libro y nota [591]
                   <<<>>>       
Error en la aplicación de la palabra “Falange de la Sangre” e invento del historiador sobre la definición de la palabra “currito”. Página 264 y nota [594]
                                                            <<<>>>                                                  
Página 262. “En un intento de retomar la iniciativa, José Manuel Fanjul Sedeño se dedicó en ese mes a la  reorganización de las milicias universitarias, incrementando las acciones violentas: el día 25, una escuadra del SEU encabezada por Agustín Aznar recibió la confidencia de la existencia de un supuesto depósito de armas en el local que la FUE disponía en la Facultad de Derecho de la Universidad Central. Como en el asalto subsiguiente no se encontró el arsenal, otros activistas acudieron a la Casa del Pueblo de la calle Augusto Figueroa, donde se señalaba la existencia de otro alijo. Allí fueron reconocidos por unos afiliados a la CNT, y en el intercambio de disparos el sindicalista Miguel García Guerra mató al estudiante de Bachillerato Jesús Hernández Rodríguez, de 15 años pero con apariencia de mayor edad y portador de un arma de fuego” [591].  
[591] La Nación, 24-III-1934, p. 13 y 27-III-1934, p. 13. Según algunas fuentes, Jesús Hernández, agonizante, cantó el himno de combate jonsista que habla de una «muerte española»
Comentario
Aun que el señor historiador no nos pone referencia, el libro de David Jato, “La rebelión de los estudiantes” edición 1953 página 93-94, nos habla del caso y efectivamente no encontraron las armas que se suponía estaban en ese local y fue tan importante este “asalto” que escasamente dos periódicos lo mencionan: “El Día de Palencia” 24/3/1934 página 4 y “La Constancia” 25/3/1934 página 3.
 
En cambio el segundo caso la muerte del estudiante Jesús Hernández, no tiene nada que ver con los asaltos, ni tan siquiera existió un supuesto asalto a la Casa del Pueblo
 
No es cierto que hubiese intercambio de disparos.
El que se entretenga en leer “La Nación” referencia que nos da el historiador, debe buscar en primer lugar la página 25, del día 24,  pues la 13 no menciona el caso. Es correcta la del día 27.
La información es amplia y para los que sigan las notas de Gonzalo Calleja, pueden leer, las referencias que anotamos del propio historiador y verán la ¿veracidad de su relato?
<<<XVII>>>
 
Error en la aplicación de la palabra “Falange de la Sangre” e invento del historiador sobre la definición de la palabra “currito”
Página 264. “En medio de estas contradicciones, el partido desarrollaba poco a poco las escuadras de acción directa o «servicios especiales», llamadas líricamente «Falange de la Sangre», de forma más prosaica «Curritos de Groizard y Ansaldo” [594]»
[594] Ansaldo, 1951: 77. Según la opinión popular, adoptaron este nombre por su costumbre de agredir y salir huyendo.
Comentario:
En esta página nos habla sobre cosas ocurridas lo más tarde en mayo de 1934.
Y una vez más el señor historiador comenta la historia y no se preocupa del origen de la palabra, si lo hiciera vería que el primer escrito en que se menciona a la “Falange de la Sangre”, es en el libro de Ramiro Ledesma “¿Fascismo en España? en noviembre de 1935, y es a partir de entonces cuando se conoce ese nombre, que Ansaldo comenta en el año 1951 y que verdaderamente no existía anteriormente a esa fecha en ningún documento o escrito, por lo cual se puede considerar inédito en noviembre de 1935. En cuanto a la opinión popular “currito” que menciona Ansaldo en su página 77, no tiene nada que ver con la opinión personal del historiador, que inventa esa frase: “…adoptaron este nombre por su costumbre de agredir y salir huyendo.”  
    <<<XVIII>>>